De 1979 a 1992

Las investigaciones de J. A. Hernández Vera relacionadas con Graccurris comenzaron años antes de iniciar las excavaciones arqueológicas en las eras de San Martín , unidas a la realización de su tesis sobre las ruinas de Inestrillas, en Aguilar de Río Alhama, donde se localiza Contrebia Leucade. Ambos yacimientos se encuentran muy relacionados ya desde los primeros momentos de la conquista romana, relación que se mantuvo en las ocupaciones posteriores, lo que motivó el desarrollo de un proyecto de investigación conjunto para los dos, centrado fundamentalmente en el desarrollo de la conquista romana en el valle medio del Ebro.

Las excavaciones de J. A. Hernández Vera comenzaron en 1979 y se centraron fundamentalmente en el denominado sector C (foto 2), una amplia zona llana en el centro del yacimiento donde se localizaron abundantes estructuras de época romana, fundamentalmente pertenecientes a los siglos I y II d.C., aunque también escasas evidencias de la ocupación de la primera Edad del Hierro, de época romano republicana y todavía más escasas de una posterior ocupación altomedieval. La insuficiencia de los restos de estas etapas se debe, en el caso de las más antiguas, a la propia construcción de la ciudad romana altoimperial, que supuso importantes nivelaciones y remociones de tierra, y, en el de los restos altomedievales, a una desafortunada nivelación para construir unas eras, ya en la segunda mitad del siglo XX, para las que se escogió el lugar con el patrimonio arqueológico de mayor importancia de todo el término municipal de Alfaro.

No obstante también se realizaron intervenciones en otras zonas del yacimiento. En su extremo oriental, en el. sector E, la excavación de una escombrera histórica que fue ganando terreno al barranco que limita el yacimiento por este lado, aportó cerámicas, entre ellas cerámicas romanas de barniz negro, que confirman la presencia romana en el primer cuarto del siglo II a. C. y una ocupación previa celtibérica.

En el extremo opuesto del yacimiento, sector B, las intervenciones se centraron fundamentalmente en la primera ocupación del yacimiento, un poblado de la Edad del Hierro, aunque también en algunas estructuras de época romana visibles junto al camino que separa los sectores B y C. Es en este sector donde se inició en 1993 la excavación actual.

La intensificación de las intervenciones en el yacimiento no supuso el abandono de la investigación del entorno. Más bien al contrario, se pasa de las intervenciones más o menos urgentes a un estudio sistemático del territorio. En este contexto pueden incluirse las intervenciones realizadas por J. A. Hernández Vera en el conjunto monumental del Burgo, por J. M. Martínez Torrecilla en el conjunto monumental del Sotillo, el estudio de la Centuriación de Graccurris realizado por E. Ariño y las investigaciones sobre las vías en el entorno de Graccurris.