De 1993 a 1999

En 1993, motivado por la nivelación de una parcela dentro del yacimiento, concretamente en el cerro más occidental (foto 1), se inició una campaña de sondeos que permitieron valorar el impacto de las obras realizadas y evaluar con precisión el potencial arqueológico de la parcela afectada.

Los resultados, pese al conocimiento ya previo de la existencia de restos, fueron sorprendentes, tanto por la amplia diacronía documentada como por la monumentalidad y la buena conservación que presentaban. Esto impulsó la continuidad de los trabajos sobre esta parcela, completando la evaluación de la misma entre finales de 1993 y el inicio de 1994. A partir de ahí y hasta 1999, nuestros trabajos se centraron preferentemente en dos zonas dentro de la parcela y fundamentalmente en una amplia horquilla cronológica entre el siglo I d.C. a los inicios del siglo IX d. C.

La investigación de la etapa romana se centró en la monumentalización de la vaguada que discurre entre los dos cerros sobre los que se asienta la ciudad. La correspondiente a la época altomedieval en la reocupación del espacio y de las estructuras romanas conservadas para el asentamiento de un poblado que, por lo documentado en otras zonas del yacimiento, llegó a ocupar una extensión similar a la ciudad romana, hasta su completo abandono, posiblemente a principios del siglo IX. Los resultados más importantes relacionados con ambos periodos se tratarán más adelante.

Evidentemente entre uno y otro asentamiento ha podido observarse la existencia de un poblamiento tardorromano, que aunque ofrece restos más dispersos, que parecen responder a una ocupación de menor intensidad y extensión, no pueden considerarse residuales, más si tenemos en cuenta la importancia de la Necrópolis de la Azucarera, situada en el entorno inmediato.