Excavaciones

Al finalizar la campaña de 1999 quedó concluida la excavación del área definida en 1994. En este momento se había delimitado el extremo norte de un gran edificio de época romana, con sus elementos principales y su articulación con la trama urbana hacia el Oeste.

También se documentó una importante ocupación altomedieval, en algunos casos reocupando partes del edificio romano y en otros de nueva construcción reutilizando sus materiales.

Sin embargo subsistían importantes dudas en ambos periodos. Del edificio romano desconocíamos sus dimensiones, tanto las totales como la de alguno de sus elementos más significativos, su funcionalidad y su integración en la trama urbana tanto por el Este como por el Sur. Del poblamiento medieval nuestro conocimiento era aún más escaso. Se habían definido algunas habitaciones aisladas pero no conocíamos su distribución dentro de las viviendas, la articulación de los espacios de habitación y circulación y la secuencia cronológica entre los diferentes espacios.

Por ello se consideró necesario dar continuidad a la investigación arqueológica de la zona, iniciando la excavación de un área adyacente al Sur de la anterior, con una extensión que prácticamente doblaba a la anterior. Pese a tratarse de continuar la investigación iniciada el año 1993, se trataba del momento propicio para articular un nuevo proyecto en torno a Graccurris.

Por un lado se trató de utilizar en el registro y gestión de la excavación nuevos instrumentos. Para el registro cartográfico se inició una colaboración con el Laboratorio de Documentación Geométrica del Patrimonio de la Universidad del País Vasco .

A partir de este momento las planimetrías se realizaron en lo fundamental por topografía clásica, enlazadas con la red geodésica y en formato digital. Frente al dibujo clásico se obtuvo mayor precisión, integración con la cartografía general y mucha mayor versatilidad para las representaciones y para la gestión de la información.

Para la gestión de la información se optó por la utilización de un Sistema de Información Geográfica (SIG), básicamente un programa informático que permite vincular datos alfanuméricos con cartográficos y actuar sobre unos y otros conjuntamente. En el SIG se integran las bases de datos generadas en la excavación (fichas estratigráficas, inventarios y otros registros), las planimetrías generadas durante la excavación y cualquier otro tipo de información cartográfica disponible (planos antiguos, catastrales, etc) que pueda georreferenciarse.

La utilización de estos nuevos instrumentos, que está suponiendo un arduo trabajo para remodelar todo el registro de años anteriores, no es un simple esnobismo gratuito, sino que resulta imprescindible para los objetivos fundamentales que nos planteamos en el año 2000:

En primer lugar generar un registro lo más objetivo y preciso posible, que pudiera ser manejado, entendido y revisado por otros investigadores. Esto sólo era posible si se utilizan los mejores medios de que podemos disponer en cada momento.

En segundo lugar entendíamos que la investigación arqueológica sobre la ciudad romana o sobre el poblado medieval no podía desligarse de un estudio arqueológico del territorio vinculado a dichos asentamientos. Necesitábamos una herramienta que nos permitiese vincular espacios con dimensiones tan diferentes y datos de diversa procedencia y naturaleza. Los Sistemas de Información Geográfica eran lo adecuado.

El tercer objetivo era difundir los resultados de nuestras investigaciones, no sólo para la comunidad científica sino para toda la sociedad, devolviendo de este modo al menos parte del esfuerzo que está sociedad realiza para financiar nuestras investigaciones. Necesitábamos que nuestro registro fuera versátil y fácilmente accesible.