El Puente

El Puente es la parte más destruida del conjunto ya que sólo se ha conservado la parte de arranque del estribo; aunque suficiente para apreciar la estrecha conexión existente entre el puente y la presa.

La parte mejor conservada corresponde a la manguardia en la que se localiza el ninfeo. Aguas arriba sólo se conserva un muro de orientación noroeste-sureste. Este muro enlaza directamente con la presa y está construido enteramente en opus caementicium en el que se incluyen, además de los cantos de río que se han utilizado en toda la obra, nódulos de arenisca de forma irregular.

Su anchura es de 0,80 m, la altura máxima que conservamos de él es de 1,80 m y su longitud, también incompleta porque está roto por sus dos extremos, es de 4,30 m.

La disposición en planta de este muro permite apreciar que el puente contaba con una pequeña plaza o desahogo, que precedía a la embocadura del puente, para evitar una posible interrupción del paso.

Los trabajos de excavación de esta zona nos han documentado 5 suelos ordenados de más reciente a más antiguo. Los materiales cerámicos encontrados en cada uno de ellos nos configuran unas cronologías que van desde en S.XIX (suelo 1) hasta época romana (suelo 5).

En resumen, los materiales cerámicos nos ofrecen un panorama cronológico que arrancaría en época romana, seguido de un largo período de inactividad, o al menos de falta de evidencias, que parece concluir en el tránsito entre la Edad Media y la Época Moderna (S.XV), prolongándose de forma ininterrumpida hasta el siglo pasado, cuando la construcción del nuevo puente produjo el abandono definitivo.