Musealización

Uno de los objetivos fundamentales de los últimos años ha sido intervenir en el edificio público romano teniendo en cuenta los graves problemas de conservación y mantenimiento que presentaba. A esta labor se ha dedicado gran parte de los recursos económicos de los que disponía el proyecto.

Esta intervención ha sido dirigida por el arquitecto riojano Jesús María González Menorca con el asesoramiento arqueológico de los miembros del EIAG. Las técnicas y soluciones constructivas empleadas en la rehabilitación del edificio guardan una coherencia estructural con las empleadas por los constructores romanos, no en vano éstas soluciones deben responder a las mismas problemáticas.


El edifico romano se asienta sobre unos niveles arcillosos, muy plásticos e impermeables, lo que favorece la formación de socavones provocados por la acción erosiva de la lluvia. Estos arrastres, en ocasiones, han llegado a provocar la total desaparición de algunas de las cimentaciones de las estructuras romanas así como la pérdida año tras año de estratigrafía histórica. La erosión de las cimentaciones ha llevado consigo un importante deterioro de algunas de las estructuras.

La primera cuestión a solucionar ha sido proteger de esta acción erosiva los restos al descubierto, realizando tanto drenajes perimetrales del área excavada como internos que recojan el agua y la desagüen fuera del yacimiento. Para proteger los cortes de la excavación y rehacer la cimentación eliminada, se ha optado por una solución técnica ya empleada por los constructores romanos: la cimentación elástica.

Se trata de superponer varias hiladas en seco de cantos de río recogidos en una estructura metálica, lo que se conoce como gaviones. Estos gaviones por una parte protegen los desniveles provocados por la excavación permitiendo la recogida del agua y conduciéndola hacia los drenajes situados en su base y por otra parte han permitido rehacer algunas de las cimentaciones más afectadas reproduciendo de forma muy aproximada la técnica empleada por los romanos. Estas hiladas de cantos absorben los movimientos de las capas arcillosas causados por las filtraciones evitando que la estructura se vea afectada por excesivas tensiones.

A continuación se ha procedido recuperar la cota de circulación original del edificio romano, para ello se han recrecido las estructuras que se encontraban por debajo de esta cota. El material empleado para la superficie restituida ha sido grava de diferente tamaño en función de si nos encontramos fuera o dentro del edificio. Finalmente se han sustituido algunos de los elementos arquitectónicos realizados en arenisca por reproducciones lo que ayuda a la compresión del conjunto pero evita la definitiva ruina de dichos elementos.

Todas estas actuaciones en esta zona están encaminadas a permitir, en un futuro no muy lejano, las visitas al yacimiento. Suponen un primer y necesario paso que ya de por si posibilitan una visita controlada y segura tanto para el visitante como para la conservación de los restos. Estas intervenciones se enmarcan en un proyecto mucho más ambicioso y que gestiona de forma integral la totalidad del yacimiento.