Conservación

La ausencia de la adecuada protección y consolidación de los restos que las intervenciones ponen al descubierto tiene como consecuencia una degradación constante que, en algunos casos, los hacen irrecuperables.

Entre las muchas medidas a tomar para evitarlo, se encuentra la compra y vallado de toda la extensión arqueológica por el Ayuntamiento, de tal manera que sea la administración local la que controle las actuaciones que en él se realicen.

Sin embargo, estos esfuerzos económicos se contradicen con la persistencia de usos que deterioran el yacimiento tanto en su integridad como en su imagen y apariencia.

En el entorno inmediato del yacimiento se debe articular un plan de seguimiento de las obras que permita una recuperación de datos para la investigación, sin que ello tenga que suponer retrasos o la paralización de dichas obras. Dentro de la zona declarada como yacimiento, no se pueden realizar nuevas construcciones, tendidos eléctricos, acumulación de escombro..., todo ello agresiones contra el Patrimonio.

Otros tipos de agresiones como el destrozo de restos conservados, el robo de material y equipamiento, el expolio sistemático de los restos fundamentalmente mediante la extracción de metales por medio de detectores, además de suponer un delito, elimina de forma definitiva gran cantidad de información, pues no solo desaparece el objeto sino también la estratigrafía que contiene y cubre a ese objeto.

Hasta la llegada de una financiación que permita la consolidación de las estructuras descubiertas no queda otro remedio que volver a cubrirlas para evitar su degradación al estar expuestas a los daños antes mencionados.