Situación y entorno

El yacimiento arqueológico de las Eras de San Martín se asienta sobre un cerro al Norte del actual casco urbano de Alfaro, dominando el valle del Ebro hacia el Este y el Oeste, el valle del río Alhama hacia el Sur y la desembocadura del Arga y del Aragón hacia el Norte, importantes vías de comunicación hacia el interior de la Península, hacia la costa mediterránea y hacia los Pirineos respectivamente.

Esta situación estratégica, junto con la extensa llanura cultivable que lo rodea, hace que este lugar se encuentre ininterrumpidamente poblado desde el siglo VIII a.C. hasta el siglo IX d.C., Teniendo su momento culminante cuando Tiberio Sempronio Gracco, en el siglo II a.C. decide fundar una ciudad a la que da su nombre, Graccurris, que llegará a tener importantes estructuras urbanas durante todo el periodo altoimperial.

No es de extrañar que Graccurris fuera el primer asentamiento romano del Valle del Ebro; su situación de confluencia de los ríos Alhama, Arga y Aragón con el Ebro y su control del paso por la Meseta hacia Numancia hacen de Graccurris un punto geoestratégico importante en el contexto de las guerras Celtibericas (Imagen 1).

La situación del yacimiento, fuera del casco urbano de Alfaro, pero junto a él, facilita en gran medida su estudio y, tras un proceso de interpretación y musealización, su aprovechamiento como un recurso patrimonial excepcional.

Su interés, tanto científico como monumental, se acrecienta por la cercanía a otros elementos de nuestro patrimonio histórico y arqueológico, como el casco urbano medieval, el Castillo, los conjuntos hidráulicos de época romana del Burgo y el Sotillo y la necrópolis de la Azucarera (Imagen 2).

El yacimiento ocupa una extensión de 17 hectáreas, limitado por el río Alhama al Norte y al Oeste, por el barranco de la Cárcel al Sur y el del Cementerio al Este, formando un cerro con importantes defensas naturales. La mayor parte del yacimiento son parcelas de propiedad privada, excepto varias de ladera y algunas otras (76 y 65) recientemente adquiridas por el municipio (a la izquierda en azul). Para la planificación de las excavaciones arqueológicas se ha dividido en tres sectores, B, C y D de Oeste a Este (en rojo).

En cada uno de ellos se han realizado varias intervenciones, desde sondeos y catas a excavaciones en extensión, que han permitido tanto un conocimiento de la secuencia de ocupación desde la Edad del Hierro hasta la Edad Media como parte del entramado urbano de cada una de estas fases (imagen 3).